Claves para nuevos emprendedores (II) El momento perfecto / Keys for new entrepreneurs (II) The perfect time
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Claves para nuevos emprendedores (II) El momento perfecto / Keys for new entrepreneurs (II) The perfect time

Hace poco estuve dando una charla en una escuela de negocios acerca de los mitos del emprendimiento, basado en los que estoy viviendo en mi día a día y tuvo una muy buena aceptación. Ahora me han confirmado que daré para el Ayuntamiento de Alicante una charla similar.

Voy a indicar otra clave que considero puede ser interesante para gente que, o está a punto de emprender, o que lo acaba de hacer hace poco. Esta clave que a mi personalmente me gusta mucho, es sobre la búsqueda del momento idóneo.

En ocasiones, y para distintas facetas de nuestra vida nos ponemos barreras temporales que son imposibles de flanquear, y son las típicas frases de “ahora no es el momento de (inserte la palabra que quiera), ya lo haré más adelante”. Cuando pronunciamos este tipo de frases hacemos dos cosas:

          – Acallamos a una voz interior que nos está pidiendo que actuemos.

          – Establecemos una imposibilidad, porque el “más adelante” es algo indefinido. Algo que nunca llega.

Voy a contaros una pequeña historia*, relacionado con buscar el momento perfecto.

Érase una vez un joven llamado Jones que vivía en una ciudad. El joven tenía un buen trabajo, como zapatero de una gran empresa. Se dedicaban a remendar y arreglar los zapatos de los ciudadanos. Se podría decir que era de los mejores, pero un día, comenzó a darse cuenta de que lo que él realmente quería era tener su propio negocio. De hecho lo había visualizado, aparte del negocio de su jefe no había otros zapateros por la ciudad, y por la cantidad de trabajo, habían empezado a descuidar la calidad de las reparaciones. Así que él, siendo el mejor en su terreno, podría hacer lo que tanto le gustaba, y de una manera más cuidadosa. Sin embargo, decidió posponer esa idea un año para poder tener algo más de dinero en su poder.
El año pasó, lo tenía marcado en su calendario, pero se dio cuenta que había hecho mal los cálculos, si quería tener unos instrumentos nuevos de trabajo debería esperar dos años más ahorrando dinero.
El tiempo pasó y conoció a una bella muchacha de la que se enamoró perdidamente. Esta tenía un trabajo como panadera, y entre los dos podrían comprarse una pequeña casa para vivir. Pero Jones decidió que podrían comprar una casa más grande si utilizaba parte de su dinero. No pasaría nada, trabajaría otros cuatro años para reunir el dinero y montar su negocio.
Llegó el momento en que la esposa de Jones le propuso tener hijos, pero él  le respondió que no era el momento perfecto, que más adelante cuando tuviera el dinero para su negocio y pudiera cuidar de ellos como lo merecían, se lo volverían a plantear.
Pasaron varios años, cuando Jones parecía haber reunido dinero suficiente para emprender su negocio. Pero entonces se dio cuenta por lo que le habían dicho varios amigos, que debería estudiar algunos libros para saber como gestionar una empresa. “Maldita sea”, “cómo no me di cuenta antes”, “no pasa nada, estudiaré durante un tiempo”.
Cuanto más estudiaba, más miedo tenía a dar el paso, por no haber tenido en cuenta algún aspecto clave que hiciera que a los tres años tuviera que cerrar el negocio, así que seguía posponiendo tanto esto, como el tener hijos. Como su esposa lo quería mucho, nunca le dijo nada y fueron renunciando a su deseo de tener hijos.
Pasaron los años, y Jones y su esposa eran ya ancianos. Un día un joven que se veía con una gran energía, se acercó a Jones y le comentó que tenía una idea que quería poner en práctica, pero tenía miedo que no fuera el momento perfecto.
“Joven, yo una vez cometí un grave error. Intenté luchar contra el tiempo en una guerra que estaba destinado a perder, pues el tiempo es eterno y nosotros solo estamos aquí de paso. Todas las ocasiones de tu vida en que te preguntes si es el momento de hacer algo, cambia la pregunta y en su lugar formula esta otra. ¿Realmente es esto algo que quiero hacer?. Si la respuesta es afirmativa, no lo dudes, hazlo, porque todo lo demás serán excusas que te pongas para calmar tus verdaderos deseos, y corres el riesgo de involucrarte en una lucha que no se puede ganar”.

La moraleja está clara porque nos la narra el anciano Jones al final del cuento, pero además me gustaría aportar algo que nuestro personaje se dejó en el tintero.

El mañana nunca llega, pues el único tiempo en el que podemos vivir es en el presente, recordando nuestro pasado y ansiando nuestro futuro.

Así que si tenéis una idea rondando la mente, solamente preguntaros si realmente vale la pena, si de verdad es lo que queréis hacer. Sí es así actuar. Por suerte vivimos en un mundo en el que si fracasamos lo único que tenemos que hacer es levantarnos y volverlo a intentar, no hay un león que nos de caza al mínimo tropiezo.

Otro día hablaremos de los problemas del dinero a la hora de emprender o el compaginar con el trabajo esa idea que tenéis en la mente.

*La historia es de mi invención.

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Recently I was giving a talk at a business school about the myths of entrepreneurship, based on what I’m living in my day to day. This had a very good acceptance. Now I have been confirmed that I will give for the development agency of Alicante a similar talk.

I will indicate a key, which I consider may be of interest to people that, or is about to engage in an entrepreneurship adventure, or have  just done recently. This key that I personally like very much, is about waiting for the perfect time.

At times, and for different facets of our lives, we put temporary barriers that are impossible to flank. This are the typical phrases  “now is not the time to (insert the word you want ), I ‘ll do it later”. When we utter such phrases, we do two things:

– We silence an inner voice that is asking us to act.

– We establish an impossibility, because the “later” is somewhat indefinite. Something that never comes.

I’ll tell you a little story*, related to searching for the perfect moment.

Once upon a time, there was a young man named Jones who lived in a city. The young man had a good job as a cobbler of a large company. Engaged in mending and fixing shoes for the citizens. You could say he was the best, but one day, he began to realize that what he really wanted was to have his own business. In fact he had visualized it. Apart from the business of his boss there was no other cobblers in the city, and the amount of work they had, begun to neglect in the quality of repairs. So he, being the best in his field, could do what he loved, and in a more careful way. However, he decided to postpone that idea a year to have more money in his possession.
The year passed, he had marked on his calendar, but realized he had done wrong calculations, if he wanted to have some new tools, should wait two more years saving money.
Time passed and ended up meeting a beautiful girl he fell madly in love with. She had a job as a baker, and the two could buy a small house to live. But Jones decided they could buy a bigger house if he used some of his money. It would be fine, he should only work four more years to raise the money and build his business.
The time came in which the wife of Jones proposed to have children, but he replied that it was not the perfect time. Later on, when he had the money for his business and could take care of them as they deserved, they would return to propose.
Several years passed, when Jones seemed to have gathered enough money to start his business. But then he realized, so he had been told by several friends that he should study some books to learn how to run a business. “Damn,” “How I did not notice before,” “Nothing happens, I will study for a while.”
The more he studied, the more afraid was to take the step, by not taking into account some key aspect that may lead in the three years to close the business. So therefore was postponing this issue as well as having children. As his wife loved him, never said anything and they were giving up their desire to have children.
Years passed, and Jones and his wife were already elderly. One day a young man who looked with great energy, approached Jones and told him he had an idea he wanted to implement, but he was afraid that it was not the perfect time.
“Young man, I once made ​​a serious mistake. I tried to fight against time in a war that was destined to lose, because time is eternal and we are only here passing through. All times in your life when you wonder if it is the time to do something, change the question, and instead take this one. Is this really something I want to do?. If the answer is yes, do not hesitate, do it, because everything else will be an excuse to calm your real desires, and you run the risk of getting involved in a fight you can not win.”

The moral is clear, because the old man Jones, tells us at the end of the story. But I also like to contribute with something  our character has left on the shelf.

Tomorrow never comes, for the only time in which we live is in the present, remembering our past and craving our future.

So if you have an idea hovering your mind, just ask yourself if it’s really worth it, if it’s really what you want to do. If so, act. Luckily we live in a world where if you fail all you have to do is get up and try again, there are no lions hunting us when we stumble.

Another day I’ll talk about money problems when embarking on an entrepreneurship trip, or if it’s possible to combine work with that idea you have in mind.

* The history is of my invention

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